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Regenerativa

Historia de los péptidos: de la insulina a la era mitocondrial

N Equipo NovaGex 13 Ago 2026 · 7 min de lectura

Los péptidos suelen presentarse como una novedad, algo que apareció hace pocos años en el mundo del bienestar y el rendimiento. La realidad es que llevan casi dos siglos de investigación acumulada, incluyen dos premios Nobel y produjeron uno de los medicamentos que más vidas ha salvado en la historia.

Entender esa trayectoria cambia la forma de mirarlos: no son una moda, son una de las líneas de investigación más largas y consistentes de la bioquímica moderna.

1838: la palabra proteína

El químico neerlandés Gerrit Mulder emplea por primera vez el término “proteína” para describir un grupo de compuestos nitrogenados que resultaban esenciales para la vida. Aún no se sabía cómo estaban construidos, pero quedaba establecido que había una familia de moléculas sin la cual no había organismo posible.

1902: Emil Fischer y el enlace peptídico

Emil Fischer demuestra que las proteínas son cadenas de aminoácidos unidos por un enlace específico, y que esas cadenas tienen actividad biológica propia. Es el nacimiento conceptual de la peptidología: la idea de que una secuencia corta de aminoácidos puede cumplir una función precisa en el organismo.

Fischer recibiría el Nobel de Química, y su trabajo sentó la base de todo lo que vino después.

1921: la insulina lo cambia todo

Frederick Banting y Charles Best aíslan la insulina en Toronto. Es la primera molécula peptídica que se utiliza con éxito clínico, y transforma una enfermedad mortal en una condición manejable.

Este es el punto de inflexión. Deja de ser bioquímica teórica: un péptido administrado desde fuera puede sustituir una función que el cuerpo dejó de cumplir. La insulina sigue siendo, cien años después, el ejemplo de referencia de terapia peptídica.

Décadas siguientes: el mapa endocrino

Con la insulina como prueba de concepto, la investigación se acelera. Se aíslan la ACTH, la oxitocina, la vasopresina y la calcitonina. Queda claro que los péptidos no son moléculas aisladas con una función puntual, sino mensajeros capaces de regular ejes hormonales completos.

1965: el cerebro habla con moléculas

Roger Guillemin y Andrew Schally aíslan la TRH y la GnRH, péptidos producidos en el hipotálamo. El hallazgo revela algo que reordena la fisiología: el cerebro no controla al cuerpo únicamente con impulsos eléctricos, también lo hace con moléculas.

Ambos reciben el Nobel de Medicina en 1977. Nace el concepto de neuropéptido.

1975: los opioides propios del cuerpo

John Hughes y Hans Kosterlitz descubren las encefalinas, los primeros opioides endógenos identificados. Poco después se caracterizan las endorfinas.

La implicación es notable: el cerebro fabrica sus propios analgésicos, y lo hace con péptidos. Se abre la puerta al estudio de la modulación del dolor, el estrés, el apetito y la conducta desde una perspectiva molecular.

1980: los tres sistemas eran uno

Candace Pert mapea receptores opioides en células del sistema inmune. Es la primera evidencia directa de que el sistema nervioso y el inmunológico comparten receptores peptídicos, algo que hasta entonces no tenía sentido dentro del modelo vigente.

Antes de los años sesenta, la ciencia trataba los sistemas nervioso, endocrino e inmune como tres mundos separados. El trabajo de esa década demostró que se comunican de forma constante mediante un lenguaje molecular compartido, y que ese lenguaje son los péptidos.

Hoy ese entramado se conoce como eje neuroinmunoendocrino. Una señal de estrés en el cerebro afecta de inmediato a la inmunidad y al metabolismo; una señal inmunológica impacta el estado de ánimo y el eje hormonal. Todo circula por el mismo canal.

1980-1990: el salto regenerativo

La biotecnología permite sintetizar y estudiar moléculas con acciones que no encajaban en el papel clásico de “mensajero”. Dos ejemplos marcan la etapa:

  • GHK-Cu, un tripéptido de cobre presente de forma natural en el plasma humano, con efecto documentado sobre la síntesis de colágeno y la reparación dérmica.
  • BPC-157, derivado de una proteína del jugo gástrico, con acción protectora sobre tejido vascular, epitelial y tendinoso.

La medicina empieza a considerar que ciertos péptidos no solo regulan funciones: también activan procesos de reparación.

1990-2000: péptidos de diseño

La síntesis química avanza lo suficiente para diseñar moléculas a medida: modificar una secuencia natural para hacerla más estable, más específica o de acción más prolongada.

De ahí salen variantes como el IGF-1 LR3, una versión del factor de crecimiento similar a la insulina con una extensión que prolonga su vida media. Ya no se trata solo de aislar lo que el cuerpo produce, sino de optimizarlo.

2000 en adelante: la era mitocondrial

La investigación se desplaza hacia el interior de la célula. Aparecen péptidos dirigidos específicamente a la mitocondria, como el SS-31, que actúa sobre la cardiolipina, el fosfolípido que sostiene la estructura de la membrana mitocondrial interna.

Es un cambio de escala: de regular ejes hormonales a intervenir en la maquinaria energética de la célula.

La contribución rusa

Una parte importante del catálogo actual proviene de una tradición de investigación desarrollada en paralelo en Rusia y la antigua Unión Soviética, con foco en neuropéptidos y péptidos reguladores.

De ahí salen el Semax y el Selank —derivados de secuencias de ACTH y de la tuftsina respectivamente— y el Epitalón, estudiado durante décadas en el Instituto de Gerontología de San Petersburgo por su relación con la telomerasa.

Qué significa esta historia

Casi ciento noventa años de trabajo continuo, dos premios Nobel directamente relacionados y un medicamento —la insulina— que redefinió lo que la medicina podía hacer.

Eso le da a los péptidos algo que ningún producto de moda tiene: credibilidad acumulada. Son moléculas estudiadas, validadas y refinadas durante generaciones para entender y modular funciones reales del organismo.

Lo cual no significa que todo esté resuelto. Buena parte de los péptidos que hoy se investigan siguen en fases preclínicas, con evidencia sólida en modelos animales y datos aún limitados en humanos. Distinguir entre lo consolidado y lo que está en estudio es parte de trabajar con seriedad en este campo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se descubrieron los péptidos?

El concepto se formaliza en 1902 con Emil Fischer, aunque el término “proteína” es de 1838. La primera aplicación clínica exitosa fue la insulina, aislada en 1921.

¿Cuál fue el primer péptido terapéutico?

La insulina. Sigue siendo el más utilizado en el mundo y el ejemplo de referencia de lo que puede lograr una terapia peptídica.

¿Por qué muchos péptidos vienen de la investigación rusa?

Porque se desarrolló allí una línea de trabajo sostenida sobre neuropéptidos y péptidos reguladores durante la segunda mitad del siglo XX, con institutos dedicados al tema. Semax, Selank y Epitalón provienen de esa tradición.

¿Los péptidos son medicamentos?

Algunos sí: la insulina y varios análogos son fármacos aprobados. Otros se encuentran en fase de investigación y se comercializan exclusivamente para uso en investigación, sin indicación terapéutica autorizada. Es una distinción importante y no siempre clara en el mercado.

Todos los productos de NovaGex son de uso exclusivo para investigación (RUO). Su uso en humanos aún se encuentra en fase de investigación, sin evidencia clínica concluyente. La información de este artículo es de carácter divulgativo e histórico y no constituye una indicación de uso.

Uso exclusivo para investigación (RUO). Este contenido es de carácter científico e informativo. Los compuestos mencionados son para investigación in vitro; no son medicamentos ni están aprobados para uso en humanos o animales.

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